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La Coctelera

mi-pequeno-rincon

4 Febrero 2008

Un artículo que da que pensar

Apenas escribo ya, el motivo es claro: la falta de tiempo.
Sin embargo, hoy he decidio encender un rato el ordenadorpara buscar información sobre pedagogia musical y buscando y buscando......me ha llamao la atención el enunciado de este artículo: "La escuela de hoy ha matado al maestro",que se encuentra enwww.aulamusical.com
Para aquel al que le interese o simplemente para mi, para tenerlo muy presente os lo cito textualmente:

Las palabras dicen más de lo que significan. Y es preocupante la vergonzosa sustitución de ´maestro´ por eufemismos tecnocráticos como ´enseñante´ o ´profesional educativo´. Por eso reconforta oír a Borghesi reivindicar al maestro. Ser maestro es convertir el conocimiento en experiencia y la información en vida compartida con el alumno. Allá donde se produce este milagro que nos transforma en personas, allá hay una escuela. Si encima tiene muchos computadores por alumno, pues mejor, pero no es la informática sino los humanos quienes educamos y nos educamos. Borghesi proclama verdades muy viejas, pero resulta alarmante que hoy nos suenen tan nuevas. Y la educación es la puerta de todos los derechos humanos... Y de todas las responsabilidades
La escuela hoy fracasa, porque falta el maestro.

  • Creo que no están de huelga...

Me refiero a la figura del maestro, que es el sujeto de la educación. El maestro convierte el conocimiento en vida: en experiencia directa. Si el maestro no transforma los contenidos en vivencias que el alumno ve reflejadas en las suyas, educar se convierte en algo...

  • ¿Aburridísimo?

Es mera repetición de fríos contenidos acumulados por discutibles criterios programáticos. Y eso es lo que ha hecho hoy nuestra educación: ha matado al maestro y está a punto de matar a los alumnos de puro aburrimiento y desmotivación.

  • Los enseñantes deberían cobrar más.

El maestro, que ni siquiera se llama ya maestro, se ha transformado en un técnico, un mecánico de la información. Y, en consecuencia, la sociedad lo trata como tal: le regatea el sueldo y la consideración social y lo margina del discurso público.

  • Quejarse, los profesores, se quejan.

Sí, pero, en general y salvo excepciones dignísimas, el maestro ha acabado asumiendo ese papel de autómata. Nuestra escuela, nuestra universidad ya no pretenden formar, sino simplemente informar y hasta en eso fracasa, porque educarse no es acumular conocimientos, sino discriminarlos: distinguir entre lo importante y lo relativo. Sin esa distinción, los alumnos se pierden en un magma caótico de datos.

  • Habrá países mejores que otros.

Hay paraísos como Finlandia. Pero es un problema europeo: Francia, Italia, Reino Unido o España sufren el mismo mal.

  • ¿Por qué?

Porque, de los años 60 a esta parte, ha naufragado la concepción humanista del universo que alumbró la civilización occidental en un desconcertante relativismo cultural.

  • ¿Puede ser más concreto?

George Steiner, Harold Bloom o aquí Fernando Savater han denunciado antes que yo esa dimisión del ser humano ante la tecnocracia, ante el caos y la nada reglamentada.

  • ¿Más específico?

El conocimiento es el diálogo de un ser humano con quienes lo son y fueron en otros lugares y en otros momentos de nuestra historia como especie. Sin ese diálogo, que convierte los datos en experiencia, los seres humanos de otras culturas y otras épocas son eso: pasado y lejanía. Sin ese diálogo ellos están muertos y nosotros huérfanos, perdidos.

  • ¿Y ahora no dialogamos?

Hoy acumulamos datos sobre el pasado y el mundo creyendo que eso es la cultura, creemos que la educación es asimilar un enciclopedismo banal e inerte. Si nuestra educación no hace sentir a un estudiante el amor que sintió Dante y revivirlo en su amor de hoy por alguien... entonces: ¿Qué sentido tiene Dante? ¡Dante sin vivirlo es un cadáver!

  • Para hablar con Dante y que te entienda un alumno hace falta carisma.

Debe intentarlo, porque si no, el ser humano se disuelve en un magma de ideas sin jerarquía ni sujeto. ¡Nos faltan maestros! Ellos deben conectar lo que sienten sus alumnos con lo que sintió y escribió Dante, lo que ingenió Cervantes y fascinó a Shakespeare.

  • Para eso hay que leer.

Sin maestro, los alumnos no leen. En lugar de dialogar con Dante, en lugar de hablar de su amor con otros seres humanos que lo escribieron y lo vivieron en otras épocas y otros países, acaban contrastando sus sentimientos con los programas rosas de la peor televisión. Por eso, sin maestros, tendremos ciudadanos a la altura de esos programas basura, condenados a una existencia banal sin profundidad ni sentido. Seres manipulables.

  • También hay intentos de regeneración.

Las reacciones oficiales se limitan a encerrar al alumno en una cultura nacional, pese a que la educación es universal por definición: las administraciones ofrecen al estudiante una única identidad nacional, la que interesa a los políticos, para dar sentido a ese caos de datos sin sentido.

  • Por lo menos que conozcan su país.

Una vez ha dimitido de su labor de formar y ha fracasado al informar, nuestra educación, impotente para dar y exigir al alumno un sentido ético de su vida que le sirva en todas las situaciones, le imparte cursillitos de educación vial o sobre drogas: ¡Qué mejor educación para las drogas o de la sexualidad que tener criterio formado de persona madura y responsable! ¿Lo ve? Damos información sin dotarla de sentido. Los estudiantes necesitan auténticos maestros y no cursillos.

  • Por lo menos, que sepan las señales.

Enséñeles a pensar y ellos aprenderán a ser ciudadanos. Esos cursillos de todo tipo de conocimientos prácticos, como la obsesión tecnológica, denotan que nuestra enseñanza ha enterrado primero al maestro y después al ser humano. Sobre la tumba se ha impuesto una tecnocracia neutral educativa.

  • Mal pagada.

Es la consecuencia de la renuncia a ser maestro de los enseñantes. El maestro hoy es un pequeño robot que comercializa a bajo precio lo que se supone que sabe.

  • Por eso es sustituible por un computador.

Esa es la última fantasía tecnocrática: ¡Ya no necesitaremos maestros en las aulas! ¡Pondremos computadores!

  • No dé usted ideas.

¡Qué gran fracaso! ¿Cómo puede un computador encarnar y revivir los sentimientos y las decisiones de una vida? Me temo que andamos muy perdidos, pero no desespero porque basta un buen maestro, un puñado de ellos, para disipar el nihilismo y el caos y dar al futuro sentido y humanidad.

Tomado de: http://matosas.typepad.com/competir_con_la_mente/2005/12/index.html

Se que para muchos puede ser un verdadero "tostón" tanta palabrería, a mi personalmente me ha resultado interesantisimo

servido por mi-pequeno-rincon 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Caín

Caín dijo

Niña es texto es superdenso (he leido lo que he podido), pero me ha gustado algunas ideas. También he visto que se repite cual chistorra en día de barbacoa, pero no está nada mal esa idea de volver al maestro y reconvertir a ese técnico de la información. Quizás sea porque en todos los campos nos hemos convertidos en técnicos -incluidos en los creativos por la parte que me tocan-, por lo que estamos así.

Un besillo y a ver si coincidimos pronto :)

5 Febrero 2008 | 03:34 PM

josemon80-art

josemon80-art dijo

Creo acertado uno de los parrafos... El aburrimiento.

El aburrimiento ha sido lo que ha ido matanto al alumno y posteriormente al profesor. Me explico...

Recuerdo lo aburrido que era coger un libro y ponerse a estudiar, tanto tecnicismo en la explicaciones que solo hacía crearte dudas, las cuales esperabas que fueran resueltas al día siguiente por el Profesor, el cual solo hacía una cosa, volver a explicartela con las mismas palabras técnicas.

No es que uno fuera tonto, solo que tanta explicación tecnicista aburría, además no se transmitía esa pasión que ha de transmitirse al aprender.

Recuerdo a un profesor de Lengua que tuve en la E.S.O. (Antonio creo que se llamaba). el cual me recordaba a Robin Williams en el Club de los Poetas Muertos. Es el profesor con el que más he aprendido y gracias a el cogí mi primer libro. Era un señor que transmitía y contagiaba su pasión por el saber, sus clases eran divertidísimas y se aprendia.

Creo que el principal motivo del fracaso escolar, es el aburrimiento. Si los profesores encontraran la manera de que el alumno se divirtiera en la escuela mientras aprende se ganarían enteros...

28 Febrero 2008 | 01:05 AM

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Sobre mí

Diariamente rodeada por rincones de actividad, de juegos.... ¿Dónde está mi espacio?. Sólo uno pequeño, no pido más. Un pequeño espacio para reflexionar, tener opción a dudar, donde pueda satisfacer mi necesidad de aprender y no estar obligada a enseñar bajo presiones de objetivos, contenidos.....; Un espacio para jugar, divertirme, compartir, comunicar..... para convertirme por un pequeño espacio de tiempo: En una de mis alumnas y sentir, recordar, como era la vida desde la perspectiva de los cuatro años.

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